El grupo danés Bestseller decidió que este es el momento. Tras años analizando el mercado argentino, la compañía concretó su entrada con una inversión relevante y un plan de expansión que confirma algo que muchos operadores regionales ya perciben: Argentina vuelve a estar en el radar de las grandes marcas internacionales.
La estrategia no es tímida. El conglomerado –propietario de etiquetas como Jack & Jones y Only– prevé una inversión superior a los 30 millones de dólares en los próximos tres años y la apertura de alrededor de 30 tiendas propias. El desembarco inicia en el área metropolitana de Buenos Aires, con locales de gran formato en Unicenter, uno de los centros comerciales con mayor tráfico del país.
Tiendas propias desde el día uno
El movimiento es significativo por varias razones. Primero, porque Bestseller no entra vía franquicia ni con socios multimarca: lo hace con operación directa. Eso implica control total de surtido, pricing, visual merchandising y experiencia de cliente. En un mercado históricamente volátil en términos cambiarios y regulatorios, apostar por estructura propia es una señal de largo plazo.
Segundo, porque la apuesta es claramente física. En un momento donde el discurso global gira alrededor del e-commerce y la omnicanalidad, Bestseller prioriza superficie comercial relevante. El formato elegido –tiendas amplias, con portafolio completo– apunta a construir marca, no solo a testar demanda.
¿Por qué ahora?
El contexto explica parte de la decisión. Argentina atraviesa un proceso de mayor apertura comercial y flexibilización de importaciones, lo que reduce algunas de las barreras que durante años limitaron la entrada de operadores globales. Para un grupo con escala internacional y cadena de suministro consolidada, el nuevo entorno mejora la ecuación de riesgo.
Pero no es un mercado exento de desafíos. La industria textil local enfrenta tensiones frente al incremento de importaciones, y el debate entre protección e integración internacional sigue abierto. En ese equilibrio se moverá Bestseller, que ya ha dejado entrever que evalúa eventualmente incorporar producción local en determinadas categorías si las condiciones lo justifican.
Impacto competitivo
La llegada del grupo danés reconfigura el tablero de la moda masiva en Argentina. Su propuesta combina diseño europeo, rotación frecuente de colecciones y una estructura de precios competitiva dentro del segmento medio. Eso coloca presión directa sobre los operadores locales con fuerte dependencia de producción nacional; también sobre las marcas internacionales que operan vía franquicia y con menor control de cadena y los centros comerciales que compiten por atraer tráfico con marcas ancla globales.
Para los propietarios, la noticia es positiva: una marca internacional con plan de expansión y metros cuadrados significativos dinamiza la comercialización de espacios y eleva el posicionamiento del mix.
Latam en la estrategia global
Argentina no es un movimiento aislado dentro del mapa latinoamericano del grupo. Bestseller ya opera en México, Chile y otros mercados de la región, aunque con distintos modelos. La entrada directa en Argentina sugiere que la compañía busca consolidar una red regional más integrada, aprovechando sinergias logísticas y de abastecimiento.
Para el retail latinoamericano, la lectura es clara: los grandes grupos europeos vuelven a mirar mercados que hace pocos años parecían demasiado complejos. No se trata solo de crecimiento geográfico, sino de capturar oportunidades en economías que, tras ciclos de contracción, ofrecen espacios de reposicionamiento.
Más que una apertura
El desembarco de Bestseller no es simplemente la inauguración de nuevas tiendas. Es una declaración estratégica. Marca el regreso de inversiones internacionales de escala al sector moda argentino y confirma que, pese a la incertidumbre estructural, existen ventanas de oportunidad cuando convergen contexto macro, demanda contenida y espacios comerciales disponibles.






