Xiaomi pone fecha a su ofensiva en Chile y prepara el terreno para vender autos eléctricos

Xiaomi dejó claro que su ambición en Chile va mucho más allá del smartphone. La tecnológica china confirmó que iniciará la comercialización de sus autos eléctricos en el país en los próximos años y que, en paralelo, acelerará su expansión en retail físico con la apertura de diez tiendas propias durante 2026.

El movimiento no es menor. Chile se ha convertido en uno de los mercados más dinámicos de la región en electromovilidad, con políticas públicas que han impulsado la adopción de vehículos eléctricos y una infraestructura de carga que avanza con mayor rapidez que en otros países latinoamericanos. En ese contexto, la llegada de Xiaomi introduce un actor que no proviene del ADN automotriz tradicional, sino del ecosistema tecnológico.

La compañía, que ya opera en el país a través de una amplia red de distribución, busca ahora reforzar el control directo del canal. Las nuevas tiendas no solo ampliarán su cobertura en centros comerciales estratégicos, sino que funcionarán como vitrinas integrales de su ecosistema de productos. El objetivo es claro: que el consumidor experimente en un mismo espacio smartphones, dispositivos para el hogar inteligente, wearables y, en el futuro, soluciones de movilidad eléctrica.

El desembarco automotriz no será inmediato. La empresa proyecta comenzar la venta de sus modelos eléctricos hacia 2028 o 2029, sujeto a procesos regulatorios y de homologación. Sin embargo, el solo anuncio marca un punto de inflexión. Hasta ahora, el mercado chileno ha visto crecer la presencia de fabricantes tradicionales y marcas chinas especializadas en vehículos eléctricos. Xiaomi introduce una narrativa distinta: la del auto como extensión de un ecosistema digital.

Esa integración es parte de la estrategia global que la compañía ha venido consolidando en Asia, donde el vehículo eléctrico no se concibe como un producto aislado, sino como un nodo más dentro de una red conectada entre dispositivos, hogar y servicios digitales. Si logra replicar ese modelo en Chile, podría redefinir la manera en que se comercializa y se comunica la movilidad eléctrica en la región.

Desde la perspectiva del retail, la apuesta es igualmente relevante. La decisión de abrir tiendas propias en un entorno donde el comercio electrónico tiene fuerte penetración revela que Xiaomi considera el punto de venta físico como una herramienta estratégica, no como un canal residual. La experiencia directa, la demostración tecnológica y el control del mensaje de marca son activos clave cuando se trata de vender productos de alto valor agregado, como lo serán sus autos eléctricos.

Para el ecosistema chileno, el anuncio también es una señal de confianza. En un escenario económico que ha mostrado señales mixtas en los últimos años, la expansión de una multinacional tecnológica con ambiciones industriales amplía el espectro competitivo y eleva el estándar de lo que puede esperarse de una tienda especializada en tecnología.

La incógnita no es si Xiaomi puede abrir diez tiendas, sino si su propuesta integral logrará consolidar una comunidad de usuarios dispuestos a migrar hacia un ecosistema cerrado que incluya desde el teléfono hasta el automóvil. En un mercado cada vez más sensible a precio, pero también más atento a la innovación, esa combinación puede resultar tan disruptiva como desafiante para los actores tradicionales.

Chile será, en ese sentido, un laboratorio regional. Si la estrategia funciona, no sería extraño que otros mercados latinoamericanos vean una expansión similar. Xiaomi no solo quiere vender autos eléctricos; quiere redefinir la frontera entre tecnología y movilidad desde el retail.

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