KFC pisa el acelerador en Argentina con foco en el interior del país. La cadena de comida rápida inauguró su segundo local en Córdoba, una plaza que ya se posiciona por encima de Buenos Aires en términos de ventas y se consolida como uno de los motores de crecimiento de la compañía.
El nuevo establecimiento refuerza la estrategia de expansión territorial de la marca, que busca diversificar su presencia más allá del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) y capitalizar el dinamismo de mercados regionales con alto potencial de consumo.
Córdoba emerge, así como un enclave clave en el desarrollo de KFC en el país, impulsado por una combinación de volumen de demanda, menor saturación competitiva y una creciente adopción del canal gastronómico organizado. Este desempeño ha llevado a la plaza a superar a Buenos Aires en ventas, un hito que redefine el mapa operativo de la cadena en Argentina.
La compañía prevé cerrar el año con un total de 70 sucursales a nivel nacional, en línea con una hoja de ruta centrada en aperturas sostenidas y una mayor capilaridad territorial.
El crecimiento se apoya en un modelo que combina locales en ubicaciones estratégicas, formatos adaptados a cada mercado y una fuerte apuesta por la experiencia del consumidor, según InfoNegocios.
El avance de KFC en el país se inscribe en una tendencia más amplia dentro del foodservice en Latinoamérica, donde las grandes cadenas están priorizando ciudades secundarias para sostener su expansión, ante la madurez relativa de las capitales y el cambio en los patrones de consumo.
En este contexto, Argentina vuelve a posicionarse como un mercado relevante para los operadores internacionales, especialmente en segmentos como la restauración organizada, donde aún existen oportunidades de desarrollo fuera de los principales núcleos urbanos.




