La compañía colombiana, propietaria de la cadena de centros comerciales Nuestro, prepara la ampliación de dos activos y estudia desarrollar un nuevo centro comercial. Su fundador, Tomás Uribe, analiza los planes del grupo y las perspectivas del retail colombiano.
Jaguar Capital refuerza su apuesta por los centros comerciales. La compañía colombiana, que concentra cerca del 90% de su actividad en el retail, se ha marcado como objetivo duplicar durante los próximos cinco años los ingresos generados por su actual portafolio, integrado por cinco complejos comerciales.

Just Retail Latam conversó con Tomás Uribe, fundador de Jaguar Capital, sobre los planes de la compañía, la evolución del consumo y los desafíos que atraviesa el negocio de los centros comerciales en Colombia. El empresario estará presente en el próximo Retail Expansion Summit, que se celebrará el 15 y 16 de octubre en Ciudad de México.
“En el segmento de comercio, debemos duplicar los ingresos del portafolio actual. Eso es a lo que le estamos apuntando”, explica Uribe. A la evolución del negocio existente, el empresario prevé sumar otro 50% mediante ampliaciones y el desarrollo de nuevos centros comerciales.
La hoja de ruta contempla la ampliación de uno de los activos más maduros de la cadena Nuestro, la incorporación de más superficie en un segundo complejo y la posible construcción de un centro comercial en una nueva ciudad colombiana. La empresa todavía no ha revelado la ubicación ni la inversión prevista para estos proyectos.
Jaguar Capital desarrolló los cinco centros comerciales que opera actualmente bajo la marca Nuestro. El portafolio registra una ocupación del 92% y sus ventas comparables avanzan a doble dígito interanual, apoyadas en la maduración de los activos y la incorporación de nuevos operadores.
“Nuestro Montería es el activo que más está creciendo”, señala Uribe. La estrategia de la compañía se ha apoyado históricamente en ciudades intermedias y consumidores de ingresos medios, un segmento en el que el grupo continúa detectando oportunidades.
“No es como hace diez años, cuando había oportunidades en todos lados, pero seguimos viendo posibilidades en el mismo segmento socioeconómico medio y en las ciudades intermedias”, afirma el empresario.
Consumidores más parecidos por ingresos que por ciudades
La compañía también opera un centro comercial dirigido a consumidores de ingresos medios en Bogotá. Para Uribe, las diferencias entre los hábitos de compra de las grandes capitales y las ciudades intermedias se han reducido durante los últimos años.
“Cada vez los consumidores se parecen más por su nivel de ingresos que por sus costumbres locales”, sostiene. De hecho, considera que las marcas que consume este segmento son similares independientemente de si se encuentra en una ciudad intermedia o en uno de los principales núcleos urbanos del país.
La diferencia aparece, sobre todo, en el acceso a determinados operadores internacionales. Bogotá y Medellín cuentan con una mayor presencia de cadenas globales que todavía no han extendido sus redes hacia ciudades secundarias.
Jaguar Capital no contempla por ahora desembarcar en otros países latinoamericanos. Frente a una expansión regional, el grupo opta por profundizar su presencia en el mercado colombiano. “Creemos muchísimo en el foco. Colombia es un mercado que conocemos, que queremos y, por lo pronto, seguimos concentrados en Colombia”, asegura Uribe.
Dentro de sus centros comerciales, tecnología, supermercados y entretenimiento son actualmente las categorías con mejor desempeño. La moda también mantiene una trayectoria positiva, aunque con menor dinamismo.
Uribe atribuye el avance de la tecnología, entre otros factores, al Mundial de fútbol, mientras que el entretenimiento se ha beneficiado del desempeño de la taquilla cinematográfica. Los supermercados, por su parte, mantienen una evolución favorable de la mano de la canasta básica.
Salud, vivienda y más motivos para visitar el ‘mall’
Además de los sectores tradicionales, Jaguar Capital identifica en los servicios de salud una de las principales oportunidades para diversificar el mix de sus centros comerciales. La compañía se ha marcado como prioridad incorporar una mayor oferta vinculada a este segmento dentro de su portafolio.
“El país necesita servicios de salud, entonces es una de nuestras prioridades en nuestro portafolio”, explica Uribe.
Otra de las fórmulas que el empresario observa con interés son los proyectos de usos mixtos. Los centros comerciales colombianos han ido incorporando comercio, servicios, entretenimiento y gastronomía, pero la integración de vivienda todavía tiene un recorrido limitado en comparación con otros mercados de la región.
“En Colombia, el uso de vivienda todavía no se ha llevado a los centros comerciales y creo que hay una oportunidad interesante”, sostiene.
Para Uribe, esta diversificación será además fundamental para que los centros comerciales mantengan su relevancia frente a los cambios en los hábitos de consumo. El objetivo pasa por ampliar las razones que llevan al consumidor a desplazarse hasta estos espacios más allá de una compra concreta.
“Hay que darles más ocasiones de visita a los invitados”, afirma Uribe, que explica que la compañía utiliza este término en lugar de visitantes. “Tener esa mezcla comercial multiuso genera más ocasiones de visita”.
Sin embargo, el empresario considera que las experiencias, los eventos o las campañas de mercadeo no pueden compensar una propuesta comercial débil. La oferta de marcas continúa siendo, según las mediciones de Jaguar Capital, el principal motor para atraer tráfico.
Los retailers reclaman alquileres más variables
El cambio en el modelo de centro comercial también está trasladándose a la relación entre propietarios y operadores. Las condiciones solicitadas por las marcas han evolucionado durante los últimos años y los retailers demandan una mayor flexibilidad a la hora de negociar nuevas aperturas.
Según Uribe, los operadores solicitan cada vez más apoyo para las adecuaciones de los establecimientos y contratos con una mayor proporción de renta variable, vinculando así parte del alquiler al desempeño de cada tienda.
“Cada vez piden más apoyo en adecuaciones, arriendos más variables. Yo creo que esas son las dos cosas”, resume el fundador de Jaguar Capital.
Un consumo resistente, pero con riesgos para 2027
El buen desempeño de los centros comerciales de Jaguar Capital se enmarca en varios años favorables para el consumo de los hogares colombianos. Uribe apunta a una combinación de factores que han inyectado recursos en la economía y sostenido la actividad del retail.
Las remesas, los ingresos procedentes del café y de otros sectores exportadores, la creación de empleo y unas políticas fiscal y monetaria expansivas han contribuido, según el empresario, a sostener el gasto durante los últimos años.
“Hay un consumo de los hogares que nos dio ese impulso”, reconoce Uribe al explicar el avance a doble dígito de las ventas comparables de su portafolio.
De cara a 2027, sin embargo, el fundador de Jaguar Capital anticipa un escenario más desafiante para el comercio colombiano. “El panorama lo veo un poco más retador”, advierte. “Probablemente, el nuevo Gobierno va a tener que hacer recortes importantes y, al hacer esos recortes, el bolsillo del consumidor se puede afectar”.
En este escenario, Jaguar Capital mantendrá su apuesta por Colombia, las ciudades intermedias y los consumidores de ingresos medios. La estrategia pasa por reforzar los activos existentes, sumar superficie comercial y explorar una nueva ubicación, al tiempo que adapta el mix de sus centros a nuevas demandas de retailers y consumidores.






