La Dolfina vuelve a apostar por la gastronomía con Polo Café en Palermo (Bs. As.)

La Dolfina vuelve a explorar el negocio gastronómico en Buenos Aires con la apertura de La Dolfina Polo Café, un nuevo establecimiento ubicado en el Palacio Alcorta, en Palermo Chico. El proyecto, desarrollado junto a Grupo Abridor, supone una inversión cercana a 2 millones de dólares y recupera la presencia de la marca en el segmento de gastronomía después del cierre, en 2025, de La Dolfina Polo Bar, que operaba en el mismo entorno de avenida Figueroa Alcorta.

El nuevo local está situado en avenida Presidente Figueroa Alcorta 3301, en el complejo Palacio Alcorta y a pocos metros del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba). La ubicación conecta el establecimiento con uno de los principales circuitos culturales y gastronómicos de Palermo Chico y busca captar tanto al público residencial como a visitantes y trabajadores de la zona.

Un nuevo formato tras el cierre de Polo Bar

La apertura de Polo Café supone el regreso de La Dolfina a la restauración después de la clausura de su anterior establecimiento. La Dolfina Polo Bar, que ofrecía desayunos, almuerzos, brunch, meriendas y cenas, dejó de operar en 2025 y actualmente figura como cerrado permanentemente.

El nuevo proyecto no supone, sin embargo, una reapertura del antiguo formato. Polo Café nace con un concepto gastronómico diferente y con Grupo Abridor como socio para el desarrollo y la operación, mientras que el espacio está dedicado actualmente de forma exclusiva a gastronomía y hospitalidad. La venta de indumentaria y accesorios de La Dolfina no forma parte del establecimiento, aunque la compañía trabaja en un apartado específico de merchandising.

Grupo Abridor está especializado en el desarrollo y operación de conceptos gastronómicos y de hospitality y cuenta con proyectos en Argentina, Uruguay y España. La relación entre ambas compañías no es nueva: Juan Manuel Rozín, actual socio y director de Grupo Abridor, había sido gerente general de La Dolfina Polo Lifestyle en 2014.

150 cubiertos y una inversión de US$2 millones

El establecimiento cuenta con 150 cubiertos y genera más de 50 puestos de trabajo. La inversión para poner en marcha el proyecto se sitúa en torno a 2 millones de dólares, mientras que el ticket promedio durante el servicio diurno ronda los 70.000 pesos argentinos. Los platos principales tienen precios de entre 29.000 y 65.000 pesos.

Polo Café opera como un formato all day, con servicio desde el desayuno hasta la cena. La propuesta gastronómica ha sido diseñada por la chef Julieta Caruso y ejecutada por el chef residente Ramiro Schechtel. La carta combina productos de panadería con platos de cocina argentina y postres tradicionales.

El establecimiento busca funcionar como un nuevo punto de consumo dentro de Palermo Chico, con una propuesta dirigida a vecinos, turistas y profesionales que circulan por el área. Su ubicación frente al circuito del Malba y próximo a otros equipamientos culturales y de servicios forma parte de la estrategia de captación de público durante distintas franjas horarias.

La Dolfina mira al exterior

El nuevo Polo Café también funciona como plataforma para la expansión internacional del concepto. La Dolfina y Grupo Abridor ya trabajan sobre un plan para llevar el formato a otros mercados vinculados con el polo.

Entre los destinos que se encuentran sobre la mesa figuran Palm Beach, Londres, Sotogrande y una ciudad de Emiratos Árabes Unidos. La previsión es abrir al menos dos locales adicionales durante los próximos tres años, aunque todavía no se han concretado las ciudades ni las fechas de cada apertura.

El modelo de expansión internacional todavía está en definición, pero las compañías estudian avanzar mediante un esquema similar al de una licencia internacional, adaptado al segmento de lujo. De esta manera, el proyecto busca convertir Polo Café en un formato replicable fuera de Argentina, apoyándose en ciudades con una fuerte relación con el polo y con un público afín al posicionamiento de La Dolfina.

La apertura de Palermo supone así un segundo intento de La Dolfina en gastronomía, pero con una estrategia diferente: un nuevo concepto, un socio especializado en restauración y un plan de expansión que trasciende el mercado argentino.

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