El sector del retail vuelve a situarse en el centro de la tormenta energética. La reciente escalada de tensiones geopolíticas en Oriente Próximo ha impulsado una nueva subida de los precios de la energía en los mercados internacionales, generando incertidumbre para empresas y gestores de activos comerciales en toda Europa. Esta situación pone de manifiesto una realidad ya conocida: la energía sigue siendo una de las principales fuentes de vulnerabilidad estratégica para las economías occidentales. En marzo de 2026, el precio del gas natural ha registrado picos de hasta un 70 % en apenas dos sesiones, situándose entre los 50 y 60 €/MWh. En España, el precio de la electricidad se aproxima ya a los 100 €/MWh en el mercado mayorista, sin contar peajes y cargos regulados que elevan aún más el coste final en cada instalación.
España, aunque mejor posicionada que otros países europeos gracias al fuerte despliegue de renovables, no está al margen de esta dinámica. «Todo apunta a que este contexto de precios elevados podría prolongarse si el conflicto en el Golfo Pérsico se mantiene en el tiempo y si factores climáticos, como la menor aportación hidráulica, continúan presionando el sistema eléctrico. La seguridad y competitividad del país pasan, en gran medida, por una mayor autonomía energética», afirma Etienne Le Pargneux, CEO de Helexia España.
En este contexto, los centros comerciales se enfrentan a un desafío evidente: mantener la rentabilidad de sus operaciones en un escenario de costes energéticos cada vez más altos y volátiles. La energía representa una parte significativa de los gastos operativos de estos activos, especialmente en instalaciones con grandes superficies climatizadas, iluminación intensiva, cargadores de movilidad eléctrica y amplios espacios comunes. Lo que antes era una decisión estratégica a largo plazo hoy se ha convertido en una necesidad inmediata. La eficiencia energética y el autoconsumo se posicionan como herramientas clave para reducir la dependencia del mercado energético y estabilizar los costes operativos.
“En este nuevo modelo, la ventaja competitiva ya no reside en el acceso a yacimientos de petróleo o gas, sino en la capacidad de producir, almacenar y gestionar energía limpia y local. En Helexia ayudamos a las empresas a definir su estrategia energética y realizar las inversiones necesarias”, señala el CEO de Helexia España.

Eficiencia energética: el primer paso para reducir costes
Uno de los primeros pasos para afrontar este escenario es comprender cómo y dónde se consume la energía en los activos comerciales. En este sentido, las auditorías energéticas se han convertido en una herramienta fundamental para identificar oportunidades de mejora en las distintas áreas del edificio.
Entre las medidas más habituales destacan la sustitución de la iluminación convencional por tecnología led de alta eficiencia, la optimización de los sistemas de climatización y refrigeración (HVAC) y la implantación de sistemas de monitorización y gestión energética de edificios (EMS/BMS). Gracias a estas soluciones, los centros comerciales pueden reducir significativamente su consumo energético, mejorar la eficiencia operativa de sus instalaciones y disminuir sus costes.
Autoconsumo solar y almacenamiento BESS: independencia frente a la volatilidad
Además de optimizar el consumo, cada vez más centros comerciales están apostando por generar su propia energía mediante soluciones de autoconsumo fotovoltaico. Más allá de consumir mejor, la generación propia es hoy una de las respuestas más eficaces frente a la inestabilidad de los mercados. La instalación de paneles fotovoltaicos en cubiertas o aparcamientos permite producir electricidad a un coste más estable.
La combinación con sistemas de almacenamiento por baterías (BESS) refuerza aún más esta estrategia, ya que permite almacenar la energía generada durante las horas de máxima producción solar para utilizarla en los picos de demanda vespertinos, que suelen coincidir con los momentos de mayor coste. El resultado es una reducción significativa de la exposición a las horas más caras del pool y una mayor capacidad de control sobre la factura energética.
Zenia Boulevard: un ejemplo de transformación energética
El centro comercial Zenia Boulevard, uno de los activos retail más relevantes del sur de Europa, ilustra de forma concreta el potencial de esta estrategia. En este centro, Helexia ha trabajado en la optimización del autoconsumo fotovoltaico existente, la modernización de la iluminación en aparcamientos con led de control de proximidad, la mejora del sistema de gestión del edificio (BMS) y la monitorización continua mediante EMS.

Estas iniciativas se integran en un plan de descarbonización más amplio que incluye el cálculo de huella de carbono y la reducción de emisiones en los alcances 1 y 2. El resultado es elocuente: Zenia Boulevard ha reducido hasta un 90 % las toneladas de CO2 emitidas por visitante desde 2021 y cuenta hoy con un mayor control sobre su trayectoria energética.
“En un contexto de alta volatilidad energética, estas soluciones no solo reducen la huella de carbono, sino que protegen la rentabilidad de los activos y garantizan una mayor estabilidad frente a las fluctuaciones del mercado. Eficiencia y autoconsumo son, al mismo tiempo, palancas de competitividad y de valoración de activos. En Helexia acompañamos a nuestros clientes en este proceso, desarrollando soluciones adaptadas que combinan sostenibilidad, innovación y eficiencia operativa”, explica Etienne Le Pargneux.
La crisis actual actúa como acelerador. Los centros comerciales que ya han apostado por la autonomía energética están mejor posicionados para absorber los shocks del mercado. Los que aún no lo han hecho tienen hoy, más que nunca, argumentos sólidos para actuar: “Hay que transformar la electrificación en una fuente de competitividad y no en una restricción”, concluye el directivo.










