Cake-me inicia una nueva fase de crecimiento en franquicia de la mano de T4 Franquicias tras consolidar en Cataluña su concepto apoyado en un único producto: la tarta de queso artesanal.
Con cuatro locales operativos, los siguientes pasos de la marca, nacida en Barcelona, contemplan la apertura su primera franquicia en Madrid como parte de su desarrollo en nuevas ciudades.
Las tiendas están diseñadas para captar la atención desde el exterior, con un gran mostrador que sitúa el producto en el centro, generando una conexión inmediata con el cliente. Asimismo, el formato take away forma parte de la lógica del concepto, con un servicio rápido, decisiones inmediatas y un flujo continuo de clientes a lo largo del día.
Todo el sistema se apoya en un obrador centralizado y una logística propia, que garantizan producto y calidad en todos los puntos de venta y hacen posible replicar el concepto sin añadir complejidad.

«Desde el principio tuvimos claro que el producto tenía que hablar por sí solo. Si alguien pasa, mira y le apetece sin necesidad de explicarlo, el trabajo ya está hecho. El precio desde 0,99 € ayuda a que esa primera decisión sea todavía más fácil y genera un flujo constante de clientes, y sobre esa base hemos construido un modelo pensado para replicarse con la misma sencillez en cada ubicación, con una estructura que permite trabajar con niveles de rentabilidad muy atractivos», explica Daniel Furtado, fundador de Cake-me.
«El crecimiento de Cake-me responde a una tendencia clara del mercado, donde el consumidor prioriza una oferta simple, visual y accesible que no requiera esfuerzo para entenderse. En este contexto, la marca ha construido una propuesta directa basada en producto, experiencia y rapidez, con un planteamiento que le permite crecer sin perder la esencia que ha impulsado su desarrollo desde el inicio», señalan desde T4 Franquicias.











