El Mercado de San Miguel ha reabierto oficialmente tras el corte de cinta institucional con la presencia de (en la imagen superior, de izquierda a derecha) Carlos Segura, concejal presidente del distrito Centro del Ayuntamiento de Madrid, Engracia Hidalgo, delegada del Área de Gobierno de Economía, Innovación y Hacienda, e Israel Casanova, director general de Redevco en España y Portugal.

Tras completar la tercera fase de su plan de rehabilitación y consolidación estructural, el icónico edificio vuelve a recibir a visitantes y madrileños en pleno corazón de la capital. La reapertura se lleva a cabo con la reincorporación de la totalidad de los arrendatarios que operaban antes del cierre temporal, asegurando la continuidad del proyecto que lo ha convertido en un referente mundial.
El concepto gastronómico y la actividad no han sufrido cambios, contando nuevamente con su flota de más de 30 puestos que representan lo mejor de la despensa española y la cocina internacional.
Esta intervención se ha centrado específicamente en los trabajos de refuerzo y consolidación de la cimentación interior del inmueble. Se trata de la tercera fase de un plan de consolidación estructural de este edificio histórico que comenzó en 2023 con una primera etapa dedicada a los pilares exteriores y que continuó en 2024 con la renovación integral de la cubierta.
Con esta tercera fase de refuerzo interior, se completa la estrategia de mantenimiento y consolidación prevista para garantizar la estabilidad de la estructura de hierro del edifico declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría de monumento en el año 2000.
Just Retail pudo hablar con el arquitecto director de la intervención, Higinio Arcos Trancho, director técnico de hds-Arquitectura, quien explicó que la actuación ha tenido un alcance mayor del inicialmente previsto: “Los continuos procesos de lavado propios de la actividad diaria habían provocado una debilitación del terreno bajo los puestos. Era una situación detectada desde hacía tiempo, pero quedaba pendiente abordarla para garantizar la vida útil del mercado durante los próximos cien años o más”. Esta circunstancia obligó a generar una subestructura bajo los pilares interiores, lo que hizo necesario desmontar los puestos. “La renovación de cerca del 80 % de ellos ha sido consecuencia directa de esa consolidación de la cimentación, no un proyecto independiente”, subrayó.
Sobre la complejidad de la obra en un edificio protegido, Arcos destacó la planificación previa: “No ha habido nada especialmente difícil porque llevábamos ocho meses preparando una intervención que finalmente hemos ejecutado en siete semanas, tras el cierre iniciado el 7 de enero. El reto principal ha sido coordinar a todos los equipos en un espacio muy constreñido y trabajar sin dañar la estructura original de hierro, que es delicada y constituye la esencia del mercado”. El resultado, apunta, mantiene la imagen y configuración autorizada por Patrimonio en cada puesto, pero incorpora una renovación integral de instalaciones que actualiza el inmueble desde el punto de vista técnico. “Es un privilegio trabajar en un edificio como el Mercado de San Miguel y poder contribuir a su conservación futura”, concluyó.










