La nueva ley de desperdicio alimentario obliga al retail a profesionalizar la gestión del excedente

Con la entrada en vigor en abril de la nueva Ley 1/2025 de Prevención de las Pérdidas y el Desperdicio Alimentario, el retail español afronta un cambio estructural en la gestión del excedente. Cadenas como E.Leclerc, Family Cash o MasyMas ya están adaptando sus procesos para cumplir con una norma que exige planes de prevención, aplicación de una jerarquía de prioridades, acuerdos formales de donación y sistemas de cuantificación y trazabilidad.

En este nuevo escenario, donar ya no es suficiente. Las cadenas necesitan estructura, control operativo y seguridad jurídica. Es precisamente ahí donde se sitúa el modelo de Comerso, solución B2B especializada en la gestión y valorización de excedentes alimentarios y no alimentarios, que ya trabaja con retailers y fabricantes en España y Francia.

“Muchas cadenas llevaban años donando, pero ahora la ley exige algo más: planificación, medición y trazabilidad. Ya no se trata solo de buena voluntad, sino de integrar la gestión del excedente dentro de la estrategia y la operativa diaria”, explica Juan Ángel Martín, director de Comerso Iberia.

De la intención a la gestión estructurada

La ley establece una jerarquía clara: primero prevenir, después donar para consumo humano y, solo en última instancia, destinar el producto a otras valorizaciones. Esto implica revisar procesos internos de las compañías, formar equipos y garantizar la trazabilidad.

Comerso actúa en tres niveles. Por un lado, en materia de diagnóstico y análisis, evalúa cómo se están gestionando los excedentes en tienda o plataforma logística, identifica puntos críticos y mide el impacto económico y operativo. Este diagnóstico permite a la compañía conocer si cumple realmente con la normativa y dónde puede mejorar.

En segundo lugar, actúa como plataforma digital y trazabilidad, ya que el sistema de información de Comerso se integra con el de cada enseña mediante conexión API o EDI, lo que permite un intercambio automático y seguro de datos entre ambos entornos. A través de su plataforma tecnológica, la compañía conecta a la empresa con una amplia red de asociaciones referenciadas. Centraliza la gestión de las donaciones, asegura la trazabilidad completa de cada operación y genera la documentación necesaria para cumplir con las obligaciones legales y fiscales.

Finalmente, pone el foco en la implantación operativa y cumplimiento normativo, ya que ayuda a integrar la gestión del excedente en la operativa diaria de tienda, forma a los equipos y asegura que los procesos estén alineados con las exigencias legales.

“Uno de los grandes retos es pasar de una gestión reactiva a una gestión estructurada. Eso implica tener datos, saber qué se está generando, por qué y cómo reducirlo. Cuando el proceso está ordenado, el impacto económico y social es mucho mayor”, señala Martín.

Más que cumplimiento, una oportunidad

Con la entrada en vigor de la normativa, muchas cadenas están comprobando que sus sistemas actuales no son suficientes. Necesitan ordenar procesos, formalizar acuerdos y disponer de datos fiables.

Comerso ha acompañado ya a más de 2.600 clientes. En España, trabaja con retailers como E.Leclerc, Family Cash y MasyMas, así como con fabricantes del sector alimentario.

Para Juan Ángel Martín, la nueva ley puede convertirse en un punto de inflexión para el sector: “El retail español está en un momento clave. Quien aproveche esta obligación para profesionalizar sus procesos no solo cumplirá la norma, sino que reforzará su eficiencia, su reputación y su compromiso con la economía circular”.

Más allá de la tecnología, el reto es cultural. La gestión del excedente deja de ser una acción puntual para convertirse en parte de la operativa diaria. Para muchas cadenas, la pregunta ya no es si deben actuar, sino cómo hacerlo con garantías.

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