Los empleados de las oficinas centrales de IKEA se ponen el uniforme este verano para trabajar en tienda

Cajas, logística, atención al cliente, ventas o mercado circular. Así transcurren durante diez días las jornadas laborales de los profesionales de las oficinas centrales de IKEA que participan este verano en una iniciativa con la que la compañía busca acercar a sus equipos corporativos a la realidad diaria de sus tiendas.

El programa, que se desarrolla entre los meses de julio y septiembre, implica a empleados de distintas áreas de la empresa, incluido el comité de dirección, que durante ese periodo dejan temporalmente sus funciones habituales para integrarse en la operativa de los establecimientos. El objetivo no es reforzar las plantillas durante la campaña estival, sino conocer de primera mano los procesos, comprender mejor la experiencia de clientes y empleados e identificar oportunidades de mejora para el negocio.

Antes de incorporarse a la tienda, los participantes reciben formación específica sobre el puesto que van a desempeñar y cuentan con el apoyo de un mentor durante toda la experiencia. Una vez finalizado el programa, trasladan a la organización las propuestas de mejora detectadas durante esos días de trabajo, con la intención de convertirlas en cambios aplicables a la operativa, la experiencia de compra o la eficiencia de los procesos.

«Solo desde esa experiencia compartida podemos seguir mejorando como compañía», afirma Lorena Lourido, directora financiera de IKEA, que ha participado en la iniciativa. En la misma línea, Eva Mengs, directora de Sostenibilidad, destaca que la experiencia le ha permitido «reconectar completamente con la realidad del negocio» y trabajar junto a los equipos de tienda «sin cargos ni jerarquías».

Desde los establecimientos, la iniciativa también ha sido bien recibida. Marina Areizaga, directora de la tienda de IKEA en Leganés, considera que este intercambio entre oficinas centrales y tiendas facilita la detección de oportunidades de mejora y favorece una colaboración más estrecha entre los distintos equipos de la compañía.

La iniciativa amplía la experiencia de los denominados Front Days, un programa interno mediante el que los profesionales de las oficinas centrales ya colaboraban de forma puntual en las tiendas. Con este nuevo formato, IKEA busca convertir ese contacto directo con el punto de venta en una herramienta para mejorar la toma de decisiones y reforzar una cultura basada en el conocimiento del negocio desde la primera línea.

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